El acoso sexual…violencia silenciosa

 

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Por Karen Molina

1.41 millones de mujeres mexicanas  sufren hostigamiento sexual en sus trabajos, según un grupo de expertos del Colegio Jurista. El acoso sexual es entre los tipos de violencia suscitados en las mujeres, el más ocurrido y el menos denunciado, particularmente entre las periodistas. Esto obedece según Yunuhen Rangel, periodista del CIMAC,  a la condición social que las mujeres en general viven. Este tipo de violencia no sólo genera discriminación y agresión verbal o física, sino además un agravio que la mujer no puede denunciar porque eso implica cuestionamiento, falta de credibilidad de su palabra y la calificación desfavorable de su nivel de profesionalidad. El acoso sexual dentro de las redacciones se da en muchos casos por jefes directivos y compañeros de trabajo, pero también se da muchos casos afuera, ya sea por un funcionario o un entrevistado en general.

La situación es difícil pues el acoso sexual, es visto de manera naturalizada, tanto que se pierde de vista las faltas de respeto y la discriminación que muchos hombres hacen con las mujeres, sin olvidar que estos hechos hace poco visible la violencia sexual ejercida contra las periodistas que lamentablemente no se registrar o hacer visible en informes similares como el que está trabajando CIMAC.

“Cuando las mujeres denunciamos violencia, siempre nos responden con que nosotras lo provocamos. Cuando se denuncian violaciones, responden que seguramente es porque estabas vestida de una manera provocadora, porque la verdad le dijiste que sí y luego te arrepentiste y entonces ¿Cuántas periodistas necesitan asesinar, violentar, para que nos demos cuenta de lo que está pasando?” declaración de una periodista citada en el informe de CIMAC

“La mujer periodista, desafortunadamente, se enfrenta aún en nuestros días al sexismo dentro y fuera de las redacciones. Algunas prácticas que van desde el intercambio de favores con sus superiores o fuentes de información hasta las más graves de acoso sexual, se registran en los medios sin que sean denunciadas ni se tomen cartas en el asunto” menciona Maricarmen Fernández Chapou, periodista y académica del ITESM

¿Por qué es poco denunciado el acoso sexual? Femagazine te invita a partcipar en la encuesta

Paranoia TV, o el feminismo doble cara.

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Por: Gerardo j. Garcia

No es novedad ninguna de las variables que dan como resultado las 139 274 vistas del programa piloto de Paranoia TV. Sexo y acoso laboral, que se difunde de forma viral en otros cientos de videos y formas, reproduciendo justo el momento ya tan conocido en nuestro país, gracias a las redes sociales.

Para encontrar referencias sobre el programa piloto del proyecto Paranoia TV, basta con googlear o buscar en youtube la palabra “Andrea Vilash”. O alguna frase relacionada con “Se quita la tanga para Banda Limón”

Ya sea el programa completo o el fragmento, el video muestra una entrevista en la que los integrantes de esta agrupación acosan, manosean y desvisten a una conductora que parece haber sido elegida para el programa por atributos no precisamente periodísticos.

¿Victimización? ¿Injusticia? ¿Inequidad de género? Los elementos presentes parecen invitar a la reflexión sobre el trato de la mujer y el respeto al género en lo laboral y en la opinión pública. Likes, insultos en los comentarios de YouTube y Facebook, debates e indignación que enmascaran lo que, tras un mirada un poco más profunda, revela sobre nuestra naturaleza social. Somos animales.

El canal, cuyo video más visto después de este es el tráiler donde justamente aparece la conductora Andrea Vilash anunciando el mismo episodio, no ha elegido temáticas, vestimentas y presentadores al azar. El afán de vender ha retribuido bien en el escándalo provocado por la entrevista con Banda Limón.

El intercambio carnal por toda clase de favores y retribuciones está presente desde tiempos inmemoriales en nuestra cultura, en expresiones tan sutiles como las conductoras de la TV, o tan descaradas como el cine de ficheras. ¿Y nos ha indignado? Jamás.

Una oleada de calificativos como puta, fácil, pronta, cachonda, describen y condenan,  juzgan o defienden un comportamiento que pasa inadvertido en nuestro día a día en nuestra publicidad, programas de televisión y actuar cotidiano, a la vez de páginas, grupos, blogs y hasta grandes medios de nuestro país nos montamos en la efervescencia de ese instinto natural del morbo voyeurista. Nosotros no compartiremos el video.

Mientras tanto, ParanoiaTV mantendrá su éxito hasta el siguiente ciberescándalo, y Andrea Vilash aparecerá en los medios, posará para alguna publicación impresa y se perderá en el olvido de las cosas que nos hicieron indignar en internet.

Más habría que pensar en nuestra educación y en la congruencia de nuestras acciones. El hecho provocó un súbito interés sobre la situación laboral de la mujer en México, que arrojó los siguientes datos:

30.1 por ciento de las mujeres que trabajan en México ha sufrido algún tipo de violencia laboral La 23.8 por ciento de las cuales ha sido discriminada
12.5 por ciento, acosada de forma moral, física o sexual.

Secretaría de Trabajo y Previsión Social, en 2011

 Estos, casos que han sido denunciados…

¿Pasarían estas cifras de ser altas a ser altísimas con situación de mujeres que mantienen el silencio por no ser despedidas? ¿Y qué decir de aquellas qué, como la ex conductora de Paranoia TV, hacen de la exhibición sexual parte cotidiano de su trabajo, ya sea para conseguir mejores oportunidades o para mantener beneficios? ¿De las mujeres que están de acuerdo con estos comportamientos machistas que degradan de forma sutil pero constante a las trabajadoras de distintos ramos? ¿La equidad de género alcanzará algún día el campo laboral?

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Humberto Musacchio 17/10/2013 03:20

 MUJER y voto

Hace 60 años se concedió a las mujeres el voto en las elecciones federales, aunque ya desde los años veinte tres entidades —Chiapas, Yucatán y San Luis Potosí— habían reconocido el mismo derecho en comicios locales. En 1937, en un distrito de Guanajuato y en otro de Michoacán hubo sendas candidatas a diputadas que resultaron triunfadoras, pero nunca llegaron a ocupar su curul.

Es bien sabido que el presidente Lázaro Cárdenas envió a la Cámara de Senadores una iniciativa para dar al sexo femenino el sufragio en comicios federales, pero el proyecto se mandó a la congeladora por temor a que los sacerdotes manipularan a las votantes.

Palma Guillén, quien había participado en el movimiento vasconcelista, fue la primera mujer en representar a México como embajadora, y lo fue en Colombia y Dinamarca, además de desempeñarse como delegada permanente a la Asamblea de las Naciones Unidas y cónsul general en Milán, Italia, donde ahora está otra mujer, la ex procuradora Marisela Morales.

Fue Miguel Alemán, en diciembre de 1947, quien propuso y consiguió que el Congreso de la Unión concediera a la mujer el derecho a votar y ser votada en elecciones municipales. Virginia Soto, de Dolores Hidalgo, Guanajuato, se convirtió en la primera alcaldesa elegida bajo la nueva norma.

El 30 de abril de 1948, el representante del gobierno mexicano firmó en Bogotá la Convención Interamericana sobre Concesión de Derechos Civiles a la Mujer, pero fue hasta octubre de 1953 cuando las mexicanas mayores de 21 años obtuvieron por fin el derecho a elegir y ser elegidas para todos los cargos federales y locales.

En una sociedad rabiosamente machista los derechos de las mujeres pueden inscribirse en los textos jurídicos, pero tardan mucho más en instalarse en las conciencias, y si bien tenemos diputadas federales desde 1955 y senadoras desde 1964 (¡once años después de aprobado el voto femenino!), lo cierto es que las mujeres han sido siempre una minoría en las cámaras y en general en los cargos públicos.

Actualmente, dos quintas partes del Senado y otro tanto de la Cámara de Diputados deben ser para mujeres, pero la disposición legal no ha impedido diversas trampas de los partidos, como aquella que a las candidaturas femeninas les adosaba como suplentes a varones que al empezar el periodo de sesiones hacían renunciar a las candidatas triunfadoras —las Juanitas— y ellos se quedaban con la curul o el escaño. Se ha intentado resolver el incumplimiento de la ley, pero el hecho es que suman apenas 37% las mexicanas con una curul y 34 las que ahora pueden sentarse en un escaño senatorial.

En el gabinete presidencial sólo hay tres mujeres, pese a la brillantez de una Mercedes Juan López, a la experiencia de Rosario Robles o la aptitud de Claudia Ruiz Massieu. En el Poder Judicial la proporción femenina es por mucho minoritaria y, de acuerdo con una encuesta realizada recientemente en entre el personal del Tribunal Superior del Distrito Federal, se descalifica a las juzgadoras por la creencia de que sus juicios están guiados por la emotividad y no racionalmente.

Ahora el presidente Peña Nieto ha enviado al Congreso una iniciativa para que la mitad de las candidaturas al Poder Legislativo sean para mujeres. Resta saber cuántas de ellas ocuparan un asiento en las cámaras. Aun así, bienvenida la iniciativa, porque nada de lo que se haga por la igualdad de género es despreciable. No se trata de una concesión graciosa, sino del reconocimiento de un derecho que ellas se han ganado en la historia y en la vida diaria.

FUENTE EXCELSIOR.